Apodos
Dime tu apodo y te diré cómo eres. Mientras unos hacen gala de su ingenio para “rebautizar gente”, otros no tienen más remedio que cambiar su nombre por Perico, El Gokú, El Greñas, El Pirrurris y La Chiquis.
Pueden ser pícaros y algunos sirven de burla y escarnio para sacar a relucir los defectos. Lo cierto es que difícilmente alguien se salva de ellos.
En La Odisea, Homero dice: Nadie, ya sea de baja o elevada condición esté sin nombre una vez que ha venido al mundo.
En México, el apodo ya es de uso cotidiano, nadie se salva, es parte de la cultura. Los motes mexicanos tienen la característica de que son más atinados, divertidos, algunas veces vulgares y muchas otras con un humor muy refinado. Son muy comunes en cualquier ámbito.
Son parte de un fenómeno social, si no eres parte de un grupo no vas a recibir ni otorgar uno. Por ejemplo, una persona solitaria difícilmente le va a poner uno a otra, porque para reír se necesitan por lo menos dos, tomando en cuenta que el sobrenombre siempre va a causar gracia entre los padrinos y no en el bautizado.
Con el apodo la gente termina por acostumbrarse porque ese sobrenombre les permite el reconocimiento. Tenemos la tendencia de poner muchos más apodos negativos que positivos y resaltar el defecto antes que la virtud.
A veces sucede que a un fenómeno que no es explicable se le pone nombre para facilitar su comprensión, como decia Milton, se construye una coherencia del mundo, algo así como sucedió con El Chupacabras.
Ahora el apodo es el nickname de la internet. Éste tiene características muy particulares: es indispensable tenerlo para participar en un chat y, a diferencia de los motes tradicionales, es elegido voluntariamente por el usuario.
Para poner un apodo se requiere talento, casi siempre es un solo vato el responsable de mas de la mitad de los apodos en el salón o en la oficina.
El físico delata. Los de tez morena suelen ser Moreno, Morete, El Negro(a), El Prieto, El Bananas - porque maduro se pone negro. Los blancos son La Güera o El Muerto; al cojo le dicen Punto y coma; el de cabello largo es El Greñas o El Pelucas.
El reino animal es de los temas favoritos y socorridos para seleccionar los apodos. Al inverso de la fábula, aquí se atribuyen características animales a los humanos. De ahí salen los amigos conocidos como El Sapo, por ser chaparro, gordo y feo; El Pulpo, porque mueve mucho las manos al hablar; El Minino, por los ojazos verdes.
Por herencia. Al hijo de El Chipotle lo llaman Chipotlito y al de El Pepino, El Pepinillo. También es común que los nombres de los niños se pasen al diminutivo y se mantengan así muchos años. De tal forma, Alvaro, a sus 51 años, sigue siendo Alvarito.
Por el parecido personaje famoso. El Capulina, La Mimosa o El Latin Lover, dependiendo el caso.
De profesión. Se le pone por el trabajo que desempeña, saca muelas (dentista) y El Tuercas (mecánico).
Apodo local. Mientras menos lo sepan mejor, es cursi y de uso exclusivo entre las parejas -Osito, Cosita, Bichi... Pollito! :D
En fin, nadie se salva. En la vocacional tuve dos apodos, Chemo, por que un maestro se empeñaba en que yo me llamaba José Guillermo - wtf? -, pero que fue cambiado pronto a El Natas, por el famoso virus de esos tiempos y por que siempre me gusto esto de las computadoras. Ya en la universidad recibi el generico Polo, por ser de la bola que se juntaba junto con la ominosa Pola - que era tan delgada como una polilla!!!.
Homero dijo en La Odisea Nadie, ya sea de baja o elevada condición esté sin nombre una vez que ha venido al mundo.
Y ustedes, cuales han sido sus apodos?
Pueden ser pícaros y algunos sirven de burla y escarnio para sacar a relucir los defectos. Lo cierto es que difícilmente alguien se salva de ellos.
En La Odisea, Homero dice: Nadie, ya sea de baja o elevada condición esté sin nombre una vez que ha venido al mundo.
En México, el apodo ya es de uso cotidiano, nadie se salva, es parte de la cultura. Los motes mexicanos tienen la característica de que son más atinados, divertidos, algunas veces vulgares y muchas otras con un humor muy refinado. Son muy comunes en cualquier ámbito.
Son parte de un fenómeno social, si no eres parte de un grupo no vas a recibir ni otorgar uno. Por ejemplo, una persona solitaria difícilmente le va a poner uno a otra, porque para reír se necesitan por lo menos dos, tomando en cuenta que el sobrenombre siempre va a causar gracia entre los padrinos y no en el bautizado.
Con el apodo la gente termina por acostumbrarse porque ese sobrenombre les permite el reconocimiento. Tenemos la tendencia de poner muchos más apodos negativos que positivos y resaltar el defecto antes que la virtud.
A veces sucede que a un fenómeno que no es explicable se le pone nombre para facilitar su comprensión, como decia Milton, se construye una coherencia del mundo, algo así como sucedió con El Chupacabras.
Ahora el apodo es el nickname de la internet. Éste tiene características muy particulares: es indispensable tenerlo para participar en un chat y, a diferencia de los motes tradicionales, es elegido voluntariamente por el usuario.
Para poner un apodo se requiere talento, casi siempre es un solo vato el responsable de mas de la mitad de los apodos en el salón o en la oficina.
El físico delata. Los de tez morena suelen ser Moreno, Morete, El Negro(a), El Prieto, El Bananas - porque maduro se pone negro. Los blancos son La Güera o El Muerto; al cojo le dicen Punto y coma; el de cabello largo es El Greñas o El Pelucas.
El reino animal es de los temas favoritos y socorridos para seleccionar los apodos. Al inverso de la fábula, aquí se atribuyen características animales a los humanos. De ahí salen los amigos conocidos como El Sapo, por ser chaparro, gordo y feo; El Pulpo, porque mueve mucho las manos al hablar; El Minino, por los ojazos verdes.
Por herencia. Al hijo de El Chipotle lo llaman Chipotlito y al de El Pepino, El Pepinillo. También es común que los nombres de los niños se pasen al diminutivo y se mantengan así muchos años. De tal forma, Alvaro, a sus 51 años, sigue siendo Alvarito.
Por el parecido personaje famoso. El Capulina, La Mimosa o El Latin Lover, dependiendo el caso.
De profesión. Se le pone por el trabajo que desempeña, saca muelas (dentista) y El Tuercas (mecánico).
Apodo local. Mientras menos lo sepan mejor, es cursi y de uso exclusivo entre las parejas -Osito, Cosita, Bichi... Pollito! :D
En fin, nadie se salva. En la vocacional tuve dos apodos, Chemo, por que un maestro se empeñaba en que yo me llamaba José Guillermo - wtf? -, pero que fue cambiado pronto a El Natas, por el famoso virus de esos tiempos y por que siempre me gusto esto de las computadoras. Ya en la universidad recibi el generico Polo, por ser de la bola que se juntaba junto con la ominosa Pola - que era tan delgada como una polilla!!!.
Homero dijo en La Odisea Nadie, ya sea de baja o elevada condición esté sin nombre una vez que ha venido al mundo.
Y ustedes, cuales han sido sus apodos?


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