Seducción
Él, con la cabeza levantada y reclinado en su cadencioso cuerpo la miraba con sus profundos ojos verdes. Ella, esbelta y apetitosa, bailaba enfrente y en torno a él apenas sin tocar el suelo.
Él (es de suponerse) estaba en posición de ataque, con esa nerviosidad serena que siempre le fue tan característica. Ella, seductora (como si no se diera cuenta de la situación) seguía exhibiéndose alegre y provocativa.
Pancho, entonces, de un sólo movimiento atrapó entre sus fauces gatunas a la mariposa, y, de dos mordidas... se la comió!
Él (es de suponerse) estaba en posición de ataque, con esa nerviosidad serena que siempre le fue tan característica. Ella, seductora (como si no se diera cuenta de la situación) seguía exhibiéndose alegre y provocativa.
Pancho, entonces, de un sólo movimiento atrapó entre sus fauces gatunas a la mariposa, y, de dos mordidas... se la comió!


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