La invención de Dios
En medio de la turbulencia que vemos a nuestro alrededor buscamos un ancla, un muelle, la sensación de firmeza y serenidad que de pronto perdemos, al no encontrarla en nuestro interior de forma simple caemos en una espiral peligrosa, nos sentimos desprotegidos, pensamos que incluso las cosas y gentes en que siempre nos habíamos apoyado no pueden ayudarnos, la ansiedad sofoca, y en medio de la vorágine pedimos un ancla más grande... ayuda más allá de lo que vemos y tocamos...
Dudar de la existencia de Dios en estás fechas... en estos años, mejor dicho, es absurdo, llamenle como le llamen, lo conciban como lo conciban... caray! los animales, perros, gatos, nos devuelven la mirada!, nos miran a los ojos cuando bien podrían no mirarnos!
Siendo seres materiales (en el sentido de habitar un plano carnal) necesitamos que las cosas puedan ser tocadas, sentidas, materiales para poder asimilarlas con rapidez.
Seguramente, hace cientos de miles de años, cuando el ser humano se enfrentaba a situaciones que sobrepasaban (o nublaban) sus sentidos, en la búsqueda de obtener una salida racional, alzó los ojos al cielo (que por simple percepción esta siempre por encima de nosotros) y suplicó ayuda a un ser que podía controlar aquello que el no podía... Dios había nacido!
La guerra, la muerte, la violencia, el miedo, la envidia, los celos, el vivir en este mundo material, nos plantea situaciones que agobian y nublan nuestros sentidos.
Si partimos de la idea que Dios creó todo, entonces hay que decir también, que creó la muerte, las enfermedades, el odio y demás. ¿Es por eso que en todo el mundo se reza por la paz y armonía mundial? ¿Quién mejor que aquél que las creo para traerlas de vuelta?
Durante el tiempo en que estuve más en contácto con la teología judeo-cristiana, se me recalcó que la propia limitante de Dios es el mismo ser humano, nos dio el don de decidir nuestro camino y nuestras acciones aunque vayan en contra de nosotros mismos o de Él mismo, atándolo de manos para ayudarnos si no lo permitimos. El libre albedrío
Siendo así, estamos aún en pañales, somos bebés que no sabemos lo que queremos, o que confundimos lo que queremos con lo que nos embelesa. Contrariedad!
Tantos millones de gentes no pueden estar equivocados! Tantos rezos deben tener un efecto positivo en el mundo o en sus vidas! Si no fuera así las religiones no serían tan buen negocio.
¿Ustedes rezan? ¿Creen que sirve de algo? ¿Es en verdad un diálogo con una esencia superior?
Estamos a punto de celebrar navidad, una tradición de la iglesia católica-romana, el recordatorio de la encarnación de Dios en cuerpo humano. Más allá de si aceptan o no esa idea metafísica, el mensaje que Jesús de Nazaret predicó hace tantos años es increíblemente rico, un mensaje en contra de las ataduras de un mundo material, de dejar a un lado lo que nos lástima y nos detiene, una invitación a buscar la plenitud en nuestros actos, y por ende, ayudar a quienes nos rodean (nuestros prójimos) a encontrar esa misma plenitud. Un mensaje completamente revolucionario para valorizar al individuo en pro de una mejor vida en comunidad.
Tampoco pretendo evangelizarlos, digo, el budismo busca lo mismo, al igual que el islam, distintos nombres, misma idea.
Einstein dijo alguna vez: Dios no juega a los dados!. Todo cuanto vemos tiene una razón, esta ahí por algo, para que lo tomemos si es que nos sirve, para disfrutarlo si así queremos, para experimentarlo, para compartirlo. Quizá inventamos la imagen con que quisimos asociar a Dios, quizá le inventamos un nombre, pero si me lo preguntan, el llegó primero, y puso todo esto para apoyarnos de ello y ser felices!
Feliz Navidad!
Dudar de la existencia de Dios en estás fechas... en estos años, mejor dicho, es absurdo, llamenle como le llamen, lo conciban como lo conciban... caray! los animales, perros, gatos, nos devuelven la mirada!, nos miran a los ojos cuando bien podrían no mirarnos!
Siendo seres materiales (en el sentido de habitar un plano carnal) necesitamos que las cosas puedan ser tocadas, sentidas, materiales para poder asimilarlas con rapidez.
Seguramente, hace cientos de miles de años, cuando el ser humano se enfrentaba a situaciones que sobrepasaban (o nublaban) sus sentidos, en la búsqueda de obtener una salida racional, alzó los ojos al cielo (que por simple percepción esta siempre por encima de nosotros) y suplicó ayuda a un ser que podía controlar aquello que el no podía... Dios había nacido!
La guerra, la muerte, la violencia, el miedo, la envidia, los celos, el vivir en este mundo material, nos plantea situaciones que agobian y nublan nuestros sentidos.
Si partimos de la idea que Dios creó todo, entonces hay que decir también, que creó la muerte, las enfermedades, el odio y demás. ¿Es por eso que en todo el mundo se reza por la paz y armonía mundial? ¿Quién mejor que aquél que las creo para traerlas de vuelta?
Durante el tiempo en que estuve más en contácto con la teología judeo-cristiana, se me recalcó que la propia limitante de Dios es el mismo ser humano, nos dio el don de decidir nuestro camino y nuestras acciones aunque vayan en contra de nosotros mismos o de Él mismo, atándolo de manos para ayudarnos si no lo permitimos. El libre albedrío
Siendo así, estamos aún en pañales, somos bebés que no sabemos lo que queremos, o que confundimos lo que queremos con lo que nos embelesa. Contrariedad!
Tantos millones de gentes no pueden estar equivocados! Tantos rezos deben tener un efecto positivo en el mundo o en sus vidas! Si no fuera así las religiones no serían tan buen negocio.
¿Ustedes rezan? ¿Creen que sirve de algo? ¿Es en verdad un diálogo con una esencia superior?
Estamos a punto de celebrar navidad, una tradición de la iglesia católica-romana, el recordatorio de la encarnación de Dios en cuerpo humano. Más allá de si aceptan o no esa idea metafísica, el mensaje que Jesús de Nazaret predicó hace tantos años es increíblemente rico, un mensaje en contra de las ataduras de un mundo material, de dejar a un lado lo que nos lástima y nos detiene, una invitación a buscar la plenitud en nuestros actos, y por ende, ayudar a quienes nos rodean (nuestros prójimos) a encontrar esa misma plenitud. Un mensaje completamente revolucionario para valorizar al individuo en pro de una mejor vida en comunidad.
Tampoco pretendo evangelizarlos, digo, el budismo busca lo mismo, al igual que el islam, distintos nombres, misma idea.
Einstein dijo alguna vez: Dios no juega a los dados!. Todo cuanto vemos tiene una razón, esta ahí por algo, para que lo tomemos si es que nos sirve, para disfrutarlo si así queremos, para experimentarlo, para compartirlo. Quizá inventamos la imagen con que quisimos asociar a Dios, quizá le inventamos un nombre, pero si me lo preguntan, el llegó primero, y puso todo esto para apoyarnos de ello y ser felices!
Feliz Navidad!


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